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domingo, 8 de febrero de 2009

Independiente 0 Vélez 0

Ambos intentaron y tuvieron chances, pero no pudieron pasar del empate, en gran parte gracias a los arqueros. La más clara fue para los de Gareca que tuvieron un penal, errado por Rodrigo López, durante el primer tiempo.

Independiente y Vélez son, a priori, dos equipos que se presume que deben estar en la pelea por el título. El Rojo por historia y por la imperiosa necesidad de resurgir luego de su magra última campaña y los de Liniers porque a su base le agregaron jugadores de categoría. Esta tarde chocaron, pero no dejaron tela para cortar. Ambos pudieron haberlo ganado, aunque los de Gareca fueron un poco más, pero no mostraron mucho que permita ilusionarse. Casi se podría afirmar que para estos dos equipos, el torneo no empezó aunque el punto ya figure en la tabla. Quizás el resplandeciente sol de Parque Patricios –transitorio hogar del Rojo- haya aplacado las ideas de los jugadores, porque tanto Independiente como Vélez protagonizaron un primer tiempo sin ideas y sin vértigo. Todo se jugó al trote, salvo cuando la pelota le llegaba a Moralez.
El ex Racing fue el único jugador de la cancha que llevó peligro real. Armó un slalon por derecha que ahogó Assmann y luego enganchó ante Tuzzio y el defensor lo derribó. Lógico penal del que se hizo cargo Rodrigo López. El uruguayo le pegó al lado opuesto donde fue el arquero, pero su derechazo fue tan preciso que dio en el palo.
Luego de salvarse, el Rojo esbozó una reacción. Higuaín desbordó por izquierda, pero Fredes, con tiempo para bajarla, decidió cabecear y lo hizo mal. Luego Vittor sacó un remate que, desvío mediante, casi se le mete a Montoya, quien llegó a despejar con lo justo.
La segunda parte arrancó con un Independiente más activo. La sociedad entre Higuaín y Montenegro funcionó durante diez minutos, en los que los de Santoro contaron con su chance más clara, en los pies de Gandín y bien ahogada por Montoya. Luego, el local se sumió en un letargo que Vélez no supo capitalizar.
Los entrenadores decidieron mover los bancos y a Santoro la apuesta le salió mejor. Entró Federico Mancuello, un zurdo de 19 años que se convirtió en la principal opción ofensiva del Rojo. A partir de sus desbordes y centros, Independiente complicó a Vélez. De todos modos sobre el final, los de Gareca lo podrían haber ganado, pero Assmann, en una espectacular doble atajada sobre Cabral y López, y el travesaño (Ponce, de tiro libe) le negaron la victoria. La última fue para el local, en un remate de Núñez que pedía red e insólitamente fue despejado por Fredes. Así se cerró un partido de intenciones, pero sin concreciones.
Texto y foto www.tycsports.com

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