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sábado, 16 de mayo de 2009

Torneo Clausura 2009 - Gimnasia (LP) 3 Velez 1

El Fortín ganaba con gol de Jonathan Cristaldo (PT 18m), pero Gimnasia lo dio vuelta a través de Mariano Messera (PT 19m), Sebastián Romero (PT 41m) y Juan Cuevas (ST 5m) y terminó brillando para volver al triunfo tras nueve fechas. Con este resultado, Lanús queda solo en la cima.

Chau invicto y chau punta. Vélez se topó este sábado en La Plata con un Gimnasia desconocido y envalentonado, perdió por 3-1 y le dejó todo el liderazgo a Lanús. La clave del encuentro fue que, aún cuando no había dominado el pleito, el Lobo ya había logrado ir ganando. Y así su fortaleza se potenció en el segundo tiempo, se aprovechó de la peor cara de un desordenado Fortín y terminó brillando y justificando ampliamente el triunfo.
En el primer tiempo el Fortín jugó bien y controló el desarrollo, aunque el Lobo, sin un plan tan incisivo, generó el mayor peligro. Esa superioridad de la visita se hizo notoria en los minutos iniciales. El fuerte de su juego pasaba por el sector izquierdo a través de las conexiones entre Emiliano Papa y Víctor Zapata, aunque entre la contrariedad del momento de Joaquín Larrivey y la tibieza de Rodrigo López, el único atacante entero era Jonathan Cristaldo, justamente el más comprometido con el mediocampo.
Y a los 18 minutos, Zapata recibió por el medio tras un rechazo, habilitó en profundidad a Papa, quien mandó el centro desde la izquierda, y el Churri anticipó a Gastón Sessa. Pero al minuto, atropelló Juan Cuevas por izquierda, Sebastián Romero metió la pelota al área de media chilena, Diego Alonso remató al palo y Mariano Messera sólo tuvo que empujarla a la red.
Entonces, el partido ganó en vértigo. Se jugó muy intensamente en la zona media, y los de Leonardo Madelón comenzaron a aprovechar los espacios que dejaban las subidas de Papa y, sobre todo, de Fabián Cubero. Germán Montoya tapó frente a Alonso por la derecha y, a los 41, Cuevas estrelló un tiro en el travesaño y en el rebote definió Romero con un tiro alto y al segundo palo.
En el segundo tiempo, sin que hubiera sucedidido nada, a los cinco minutos el Lobo se encontró con otro gol. Cuevas avanzó por la derecha y clavó un zapatazo en el segundo palo de Montoya. Pasando en limpio: Gimnasia había empatado en su primera llegada, había pasado al frente cuando apenas emparejaba acciones y ahora aumentaba sin preámbulos en el complemento. Sonaba mucho a golpe de suerte y a aprovechamiento de la pasividad del rival. Pero desde entonces todo cambió.
Porque en lo que restaba del tiempo, se floreó el local, empujado por el delirio de su gente. Ninguno pecó de mezquino, todo lo contrario. Montoya tuvo trabajo frente a Esteban González, uno de los puntos altos del vencedor, y Romero disparó alto tras una gran jugada del imparable Cuevas. Pero también Alvaro Ormeño le tuvo que despejar un remate a Cristaldo, aunque después se lo perdió con un tiro desviado.
En tanto, Ricardo Gareca metía mano en el banco buscando variantes para desnivelar. Pero ni Juan Martínez ni Roberto Nanni le dieron más ofensiva al equipo, que se topaba permanentemente con Rubén Maldonado y Ariel Agüero y cuya principal falencia estaba en las ventajas que daba en el fondo.
El último tramo llegó con una definición sin puntería de Papa, un tiro alto de media distancia de Fabián Rinaudo y un sablazo del ingresado Luciano Aued que sacó Montoya. Y así quedó claro que el mejor momento de Gimnasia llegó después de los goles, con aplomo y seguridad, con confianza y sin tanta presión por dejar atrás los nueve partidos sin sonrisas.
El 3-1, así, terminó siendo muy justo.El Lobo, en zona de Promoción, se sacaba la mufa con un resonante triunfo y sueña con el despegue. Y Vélez ratificaba las preocupaciones que en los partidos anteriores había acallado su reacción. Ahora que el invicto quedó atrás y la punta es de otro, al Fortín le llega la hora del reajuste si quiere seguir con su ilusión.
Texto y foto www.tycsports.com

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