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domingo, 4 de noviembre de 2012

Debido a la desconfianza inversora , YPF vale casi lo mismo que en 2002

En lo que va de noviembre, las acciones de la petrolera reestatizada cedieron 6,6% en Wall Street y acumulan una pérdida de 73,7% frente a sus máximos de enero. El análisis de los expertos consultados por Infobae
 
El paso del huracán "Sandy" por Nueva York tuvo paralizadas las operaciones del lunes y el martes en Wall Street y pareció ensañarse con las acciones de la petrolera argentina YPF, que cotizan en el mercado norteamericano bajo la forma de ADR (American Depositary Receipt), certificados que representan la propiedad de títulos de una empresa extranjera en los EEUU.
Especialistas consultados por Infobae explicaron por qué los papeles de la compañía reestatizada perdieron tanto terreno en un año en el que el control regresó a manos del Estado argentino. El actual valor de YPF, según la cotización de las acciones, que es una de las formas de valuar a una empresa, asciende a 4.100 millones de dólares. En tanto, la acción cayó 73,67% desde el máximo del año, el pasado 26 de enero, a los u$s10,92 de este viernes.
El analista financiero Ariel Squeo, director de ICB Argentina, comenta que "el nivel actual, sacando una baja intradiaria en junio, es prácticamente el menor de YPF desde la crisis hace una década. La última vez que estuvo al nivel actual fue en mayo de 2003. Pero aquello vino desde la crisis de 2001; no es representativo con lo que está pasando hoy".
El precio máximo de la compañía, según la cotización de las acciones en Bolsa, fue de u$s28 mil millones, el 28 de septiembre de 2005, tras el canje de deuda. El precio máximo posterior a la crisis de 2008 fue de u$s16.800 millones el 26 de enero de 2012.
¿A qué se debe esta pronunciada desconfianza de los inversores privados? "Hay dos temas centrales: uno microeconómico y otro macroeconómico. Desde lo 'micro', cuando el Gobierno tomó a YPF, no se puede analizar mucho más: el objetivo de un Gobierno nunca es el objetivo de una empresa, que es ser rentable. El objetivo del Gobierno no es ser rentable; si no, los gobiernos nunca correrían con déficit. Por su propia naturaleza, el Estado no va a defender el interés del inversor, no responde a una sociedad anónima ni a las reglas del mercado. Entonces, ahí tenemos un riesgo que es enorme, es gigante ya eso solo, aunque a veces se pasa por alto este punto", explicó Ariel Squeo. "Desde lo macroeconómico, la cotización siente el impacto del proyecto de ley para regular el mercado de capitales", añade.
El ingeniero Jorge Lapeña, que fuera secretario de Energía de la Nación y subsecretario de Planificación Energética durante el gobierno de Raúl Alfonsín, expresó que "no es que hubo una caída hasta la estatización y luego tuvo un repunte porque la gente haya pensado que luego la acción con el nuevo dueño se potencializa. En la medida en que esto no ha ocurrido, con una caída prácticamente diaria, ni los inversores de la Argentina ni los inversores del mundo creen en la seriedad de este proyecto".
"El Estado argentino se quedó con el 51% de las acciones de YPF. Es absolutamente anormal que todavía no lo haya tasado y no lo haya pagado. Lo que ha hecho hasta ahora es una confiscación que está prohibida. Por otro lado, los inversores no creen en esta compañía ni en esta conducción, porque la acción ha venido bajando desde enero de este año para acá y cayó más del 50%, continuó Lapeña.
Horacio Lazarte, economista de abeceb.com, refiere que "lo que está detrás de los precios es un tema de incentivos. Con la expropiación, los incentivos para invertir se deterioran y se profundizan con el Decreto 1.277", que reglamenta la Ley de Soberanía Hidrocarburífera.
Para Lazarte, las grandes petroleras internacionales, que podrían dar un fuerte respaldo financiero y tecnológico para el crecimiento de YPF, "afectó la expropiación de YPF y el marco regulatorio que quita o deroga los decretos para la desregulación del sector de la década del 90, como la libre disponibilidad de los recursos, que disponía un decreto de 1989. Hasta ahora era un híbrido, que establecía un marco concedente, pero con fuertes intervenciones. Ahora es como que se blanquea esta centralización en cuanto a la disponibilidad y la rentabilidad, cuáles van a ser los precios, la imposibilidad de girar dividendos, si se va a poder acceder a la importación de los bienes de capital y de equipos perforatorios, dar acceso a las divisas para pagar a proveedores… Hay factores que todavía generan incertidumbre".
Daniel Montamat, ex secretario de Energía en el gobierno de Fernando de la Rúa y ex presidente de la YPF estatal entre 1987 y 1989, asegura que el precio de la compañía "es mucho más elevado que el actual y si se ingresan nuevas inversiones van a empezar a sumar capital a la compañía".
El director de la consultora Montamat & Asociados confía en que el proceso de desarrollo de una petrolera estatal puede ser adecuado para la Argentina y destaca el "potencial" de la producción de hidrocarburos que tiene el país, aunque se mostró muy crítico de las políticas energéticas en la última década. "Si la caja de YPF empieza a mostrar números rojos, se van a complicar las tareas de exploración de hidrocarburos no convencionales. Ni por lejos va a poder invertir u$s7.500 millones por año", consideró.
"YPF representa al 35% del mercado y compromete a los otros actores del mercado, a los que tampoco les gusta la situación del sector. El tema es la política energética y la política económica. Ojo, no nos equivoquemos, no es el precio de YPF el problema", subrayó Montamat.
Miguel Galluccio, presidente de YPF, anunció un ambicioso plan de inversiones a concretar hasta 2017 por u$s37 mil millones, aunque en los últimos meses se anunciaron tres emisiones de Obligaciones Negociables, colocadas en el mercado interno, que no cubrieron las expectativas de fondos para esta iniciativa. En septiembre se obtuvieron $1.500 millones, en octubre, u$s423 millones, mientras que el 9 de noviembre se suscribirán títulos por 750 millones de pesos. Hasta ahora, la mayoría de las emisiones fueron captadas por la ANSeS.
"Cuando YPF se ha ido a endeudar, el único prestamista que tiene es el que tiene que custodiar el dinero de los jubilados. Si la empresa vale de mercado hoy u$s5 mil millones, que es multiplicar el precio por todas las acciones, no es creíble que pueda invertir, como dice el plan del ingeniero Galuccio, u$s7 mil millones por año: sería invertir por año algo más de lo que vale la propia empresa", avanzó Lapeña, hoy presidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi.
El ex secretario de Energía mostró su disconformidad con las actuales políticas económicas y el efecto negativo sobre el valor de las cotizaciones de la petrolera: "Si el señor (Axel) Kicillof se empeña en destruirle valor con sus acciones, algunas conscientes y otras inconscientes, pasa lo ridículo: que una empresa que vale cinco, seis o siete mil millones de dólares quiere invertir ese monto por año".
"Imagínese que por mucho menos nos embargan una fragata. Una operación de esta magnitud, impaga, no tasada y sin compromiso de pago no es bien vista afuera. Una cosa es el aplauso interno, este mismo aviso que han hecho por YPF, pero la efectividad conducente se mide en litros, en metros cúbicos y en dólares", sintetizó Lapeña.

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